A la memoria de José Hierro
NOVIEMBRE

Frente a la playa desierta,
oyendo caer la lluvia,
es como si hubiera vuelto
a llorar sobre mi tumba.

Baten las alas (las olas).
Arden sus llamas de espuma.
Aprisionan en sus dedos
la plata que las alumbra.

Todo está fuera del tiempo.
Pasan las nubes oscuras.
La arena, como una carne
sin tiempo, llora desnuda.

Los ojos ya no ven: sueñan.
No atinan con lo que buscan.
Las cosas están enfrente,
mas tienen el alma muda.

Se vertió el vino del ánfora
celeste de la aventura.
Ay alma, por qué volaste
con alas que no eran tuyas.

Nos ha dejado Pepe Hierro, uno de los mejores poetas de Cantabria y España.
Fiel amante de su Cantábrico aparece aquí con el Faro de Mouro como fondo.
Parte de sus cenizas han sido arrojadas a este mar bravío al que tanto le gustaba mirar.

Descansa en tu mar para siempre.